Me cago en el puto Zoo

carcel

En todos. Por limpio que esté. Por cuidado que esté. Me cago en el puto Zoo. Un día tiene que venir un cataclismo, y que los animales gobiernen el mundo. Que nos hagan unas megacárceles con tantas celdas como razas humanas, y nos lleven allí.

Y que le jodan a uno la vida y lo encarcelen de por vida. Ahí, en cinco metros cuadrados. Por españolito. Con una puta plaquita de cobre con un texto cincelado: “Humano español”, y un cartelito que defina nuestra vida en un breve texto.

“Habita en la zona de la península ibérica. Su alimentación es mixta. Combina vegetal y animal en favor de una práctica que denominan Vida Saludable. Son entre pacíficos e idiotas, pudiendo llegar a rugir en determinados momentos para marcar territorio, pero sin llegar a atacar fieramente nunca. Son dóciles, sobornables, dominables y por lo general, vagos.”

Tampoco descarto algún cartel de aviso:

“Especimen de la zona catalana. No llamarle español. Peligroso.”

Y en ese entorno dadaísta, el españolito, encarcelado de por vida en mitad de la sabana africana, donde mamá jirafa lleva a sus crías al Zoo para pasar la tarde del tedioso domingo, mientras papa jirafo refunfuña…

  • …esto es denigrante…¿porqué les hacen esto a estos pobres seres?.

Mamá jirafa espeta…

  • ¡Siempre te quejas de lo mismo! Si no fuese por el Zoo, la niña no tendría la posibilidad de ver estas criaturas en vivo, salvo que viajásemos a España.
  • Ya, pero pregúntale al español qué le parece estar ahí metido tanto tiempo…-replicó papá jirafo.

Mientras, nuestro pobre españolito gritaba.

  • ¡Me cago en su puta madre! ¡Pero qué clase de mundo es éste! ¡Que tengo familia e hijos! ¡Que me han arruinado la vida! ¿Pero es que voy a estar aquí toda la vida? ¿Pero se han vuelto todos locos?

El españolito aporreaba los barrotes con su taza carcelaria, hacía aspavientos violentos y forcejeaba, cual mono enjaulado, zarandeando la puerta de la celda sin resultado fructífero alguno.

La pequeña jirafa, viendo el espectáculo, llamó a mamá jirafa.

  • ¡Mamá, mamá! ¡Mira! ¡El humanito español se ha despertado!
  • ¡Qué suerte!-contestó mamá jirafa- porque pone en el cartelito que se pasan el día durmiendo.

Papá jirafo, hastiado y triste, farfulló: Encabronado es lo que está. Encabronado…

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