Sweet Home Chicago

Llegas un día a casa, hasta los mismísimos cojones de todo y de todos. Descubres que estás sólo, que no tienes nada que hacer durante media hora y decides que la vas a gastar en tocar la guitarra un rato.

Pero también estás hasta los cojones de tocar la guitarra. ¡Acabas de descubrir que de hecho estás hasta los cojones de ABSOLUTAMENTE TODO! No hay mejor sentimiento de hastío para tocar un poco de blues. Así que dicho y hecho.

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