Claridad meridiana

cielo

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Hoy es un día de cielo azul, corazón caliente y verdades claras. Luego vendrán las lágrimas y el arrepentimiento, pero aún no sé por parte de quién. Puede que por la mía, aunque es poco probable. Yo hace ya bastante que tengo los lagrimales secos y los testículos en su sitio.

La ignorancia de muchos padres hace pagar a los niños sus propias incapacidades sociales. Sin ir más lejos, a mi hijo y parte de sus amigos les han dejado de lado este fin de semana por un enfrentamiento por parte de los padres. Cuando un grupo de varias madres se pueden clasificar como La paranoica, La traidora, La víbora y La Quiero-y-no-puedo, mal va la cosa. Yo insisto en llamarles a todas La Panda Putas, pero mi mujer no me deja…

Es un derecho (derecho sujeto, eso sí, a ser juzgado por saltarse la ley civil) de todo adulto a no llevarse bien con otro adulto, a insultarle y a hacer lo que le apetezca, incluyendo faltas de respeto, encaramientos, y cualquier acto derivado del orgullo, de la defensa de las crías, del odio, de la sed de venganza y de la cólera. Es humano. Bueno, de hecho es más animal que humano, ya que se anula la razón, verdadero diferenciador de lo humano frente a lo animal, pero no dejamos de ser animales, así que lo considero lícito: Tú atacas a mis crías, yo te ataco a ti.

Nosotros (hablo de nosotros porque hay dos grupos: nosotros y ellos) hemos tratado de mantener al margen a las crías del rifirrafe personal que nos envuelve a los adultos (no entraré evidentemente en quién tiene razón o deja de tenerla en esa lucha. Prácticamente seguro que ninguna de las dos partes la tenemos, pero como yo soy un tipo muy comprensivo y siempre trato de entender al prójimo, esta vez he optado por no serlo y ser egoísta, farruco y prepotente, y he de admitir que no es agradable, pero en cierto modo reconforta, el papel de comprensivo termina cansando). Es dífícil no entrar en el juego y mantener separada la culpabilidad de los padres de la de los hijos, pero se ha de hacer. Por más que los padres sean unos cretinos insoportables, manipuladores baratos (¡¡y una es psicóloga, es para cortarse las venas!!), soberbios, egoístas y un listado bastante aburrido de reproducir (yo lo resumo en hijosdeputa, pero mi mujer insiste en que no lo haga), no se debe culpar a los niños de ello, y no se les debe hacer pagar ese pato.

Parece que elos no opinan lo mismo, y están entrando en la fácil dinámica de rechazar a los críos, y hacerles partícipes de la mezquindad, la mierda adulta y las ganas de sangre. Es una pena. Luego cuando mi hijo (hablamos de 5 años, una edad muy sentida, muy de sinceridad) me pregunte porqué no fue al cumple de su amiguito ex-vecino, pues…no sé…tendré que decidir si le cuento la verdad, y es que sus papás (uy, aprovecho que no está mi mujer), que los hijodeputa de sus papás no los han querido invitar (a él y al grupito que con los que nos llevamos muy bien), o bien le cuento algo más suave para que no afecte a su amistad con el otro niño…

En fin. Epilogaré de modo epistolar:

Queridas Mónica, Loli, Sacri y Bienvenida

Sé que nuestra relación ya no es la que era, que el tiempo y las verdades ha hecho mella en lo que prometía una amistad sincera, fructífera y sana, y que las habladurías por la espalda (aún recuerdo cuando Mónica llamaba pija insoportable a Sacri en mi casa, bebiendo el vino que regaba nuestras entonces cómplices cenas, o cuando Bienve y Sacri se reían a mandíula batiente del marido de Mónica en cuanto ésta se marchaba toda feliz tras crucificar a Loli, no presente en la reunión) han terminado por minar ese futuro. Sé que a costa de la buena convivencia de nuestros hijos, estáis llenando de vómito un día a día en la infancia de vuestros hijos que espero no se vea reflejado en los años venideros de su crecimiento, ya que lo único que les estáis enseñando es a odiar, a vengarse y a chismorrear. Mónica, tú que eres psicóloga, deberías hacerles entrar en razón (si sabes).

Visto que habéis cruzado la línea que nos mantenía dentro de una convivencia falsamente cordial, os sugiero algún detalle que facilite esta insana relación que tenemos.

1. Por favor, dejad que los niños crezcan sin rencillas. Mantened esta perversa relación que mantenéis con nosotros al margen. Son niños, no sé si lo tenéis en cuenta.

2. Evitad hablar conmigo. Con el resto podéis probarlo, pero de mi olvidaos a no ser que deseéis una respuesta desagradable, o sencillamente, sincera, que vendría a tener el mismo resultado.

3. Como banda de mafiosas rencorosas que sois, plantearos que si seguís manipulando el entorno de los niños (jodiendo a nuestros hijos excluyéndoles de extraescolares, dándoles la espalda, contestando groseramente (por favor Bienvenida, hijaputa, sé más educada con los niños que un día te contaré cuatro cosas a ver si aprendes…) acabaréis por generar un problema verdaderamente grave, ya que si bien nosotros apenas nos vemos, los niños conviven muchas horas juntos…

4. Sería de adultos tener una conversación para dejar de hinchar este globo llamado enemistad, sobre todo en favor de nuestros hijos. A mí no me quedan ganas de limar asperezas con vosotras (nuestra relación es tan fortuita como el hecho de pisar una mierda de perro paseando por un parque, siendo este el grado de interés que me genera la citada relación), así que no seré yo quien proponga nada, pero si lo deseáis, no me niego a sentarnos con un café.

Un cordial saludo de este padre preocupado por su hijo.

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