Manuales

resina

Según el Manual del Poeta Barato, podría decir que esta foto pertenece al día en que vi llorar a un árbol, y que vi como sus lágrimas se precipitaban hacia un insignificante insecto que, ajeno al hecho, iba a ser protagonista involuntario de un milagro, que no es otro que ser cubierto por unos pequeños gramos de resina, para pasar a formar parte del elenco de mosquitos que pasan a la posteridad para que Steven Spilberg los tome como referencia y haga una nueva película que cuestione de modo cutre loss peligros de la conación. (Respiro tras esta inadecuada longitud de párrafo. Respire usted también.)

Pero tengo otro manual. El del Sincero Recalcitrante. En el dice que admita que soy un matao que no tiene ni puta idea de hacer fotos, que si con el pulso que tengo me hubiese metido a cirujano, me habrían apodado El Carnicero. Lo dice en la página 47.

Anuncios