K-POW

kpow

¡¡¡Y la cabeza de Jimmy estalló, desparramando todos sus sesos por toda la pared!!!

  • Mierda -exclamó el sicario-, nunca me acuerdo que estos chismes ensucian tanto…

Aún le pitaban los oídos por el sonido del disparo. Fue un K-Pow tan contundente como siempre (nunca un K-Pow es débil), pero jamás contemplaba la idea de disparar vigilando qué había tras el cráneo de sus víctimas.

  • Hay que joderse…Terminaré por subir mis tarifas. Cobrar por matar a un mamarracho como este es un lujo, pero el trabajo de limpiar la puta pared…Joder…si es que parezco nuevo…

Buscó una fregona, paños y un cubo de agua. Cuando se disponía a limpiar aquel descalabro, se abrió la puerta a su espalda. Instintivamente echó mano de su arma y encañonó sin llegar a disparar. Quedó postrado, con la dantesca escena tras de sí, rodeado de trapos y limpiacristales, y sin saber bien qué hacer…

Una figura a contraluz, como la de un gigante con los brazos en jarra mirando la pequeñez del mundo visto desde arriba, lo miraba fijamente, sin hablar. La tensión crecía y su dedo ya acariciaba el gatillo…

  • Aparta tus manos del limpiacristales, aficionado de mierda -dijo una voz que él conocía.
  • Joder mamá…un día de estos te pego un tiro que te dejo seca -exclamó con voz de descanso-.
  • Y yo un día de estos te doy una hostia que te reviento los ojos, imbécil. ¿No te he enseñado nada durante todos estos años? Yo dejé este trabajo por la mierda de la limpieza, y al final tengo que estar pendiente de tí…Si es que no me das vida… Anda…lárgate antes de que sea yo la que te pegue un tiro y tenga que terminar limpiando tus sesos también…
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