Rock sudor

gota

Sobre el escenario, en plena subida de adrenalina, y con esos focos demoníacos que los grupos de tercera división soportamos (los grandes llevan de esos que no dan calor), la condensación toma pronto forma de gota. Me gusta. Me mete más en el trance. Todo va bien. El calor aprieta, la música va cogiendo más suciedad, las manos se sueltan más…y todo es perfecto, hasta que esa gota, la maldita gota que cuelga de mi ceja, cae, por su peso y mi movimiento, y discurre a toda velocidad hasta mi ojo, por lo general el derecho.

Escozor. Acidez. Rabia. Desconcentración. Pero tras poderme enjuagar la vista, satisfacción. Muy estoniano. Quien fuera simplemente un arbol con rocío limpio. A veces, claro.

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