Regalo especial por San Valentin

san valentin

Parece que hay más de un origen para esta celebración tan macabra, en la que la industria nos dice cuando debemos regalar cosas a la persona amada.

Bien. Pondremos algún término en claro. Mi percepción del amor es una mezcla de practicidad, sinceridad ácida, dolor y belleza. Así, tenemos un hermoso limón, ácidez en estado puro, que, al ser penetrado por una buena cantidad de clavos (curiosa especia que aún no he aprendido a usar de otra manera) desprende un no sé qué (aroma, feromonas, energía…¿?) que espanta las moscas.

Sí amiguitos. Esa es mi percepción del amor. Me repele la edulcoración mielosa y almibarada que este sentimiento suele generar en los seres vivos (no me limito a las personas, ya que he visto a mi perro volverse impresentablemente gilipollas por el maldito amor), de modo que he preferido volcar mis esfuerzos en contribuir, con una imagen bella, lo contradictorio de mi sentir. Dejaremos la belleza estancada en lo puramente estético, y le dotaremos al contenido de la imagen el significado que la palabra amor me refiere.

Ni entraré ya en el tema regalos. Sólo quiero que los que aún no hayáis caído en las tan malignas fauces del amor, recapacitéis, y tengáis presente mi limón cuando el amor, igual que Avon en los 70, llame a vuestra puerta.

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