Hivernando

hoja

Tras el largo invierno sepultada bajo un tupido manto de nieve, aparecí, esperando mi detenida juventud, marrón, quemada y envejecida. Odié entonces ser un vegetal. Lo odié con todas mis fuerzas y recordé que el frío no detiene nada, que nada detiene nada, y que la muerte en vida es estar postrada, tras esta capa de hielo, esperando.

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