El erudito talludo

puas tenedor

Entre cálido y rasposo, el mantel mantenía despierto de la soporífera charla que mi vecino de mesa me estaba propinando sobre…no sé qué palabrería de los fartons valencianos, y lo más divertido, si había algo divertido en aquel vómito verbal, es que no eran fartons lo que teníamos delante, sino una especie de pasta de cruasán moldeado a a modo de churrito…Pero el hombre aquel insistía, con voz de erudito talludo con ganas de aleccionar a su nieta, en que aquello eran fartons.

Ni tan siquiera me digne a asentir, ni negar, ni emitir cualquier atisbo de comunicación. Yo me dediqué a mi tenedor.

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