La soledad brutal

caravana

El hombre solitario debe ser consciente de su soledad. No hay nada más decepcionante de encontrar a un solitario de los de pro, de los de verdad, y darse cuenta de que vive en un engaño y que no es consciente de su soledad.

La soledad, bien llevada o mal llevada, siempre es al final la gran sincera en la mentira que es la vida que uno vive. Es amarga y dura, y te lanza, con una fuerza brutal, contra las paredes más duras, sin la menor misericordia. Y cuando golpeas, te descubre a ti, solo y rodeado de nadie, con tus mentiras, tus vilezas y tu desnudez. Si no te gusta, es ya responsabilidad tuya. Eres hijo de lo que has sembrado. Pero al final, la soledad, aparece. Y no hay refugio.

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