Consumo responsable

cerveza

Entre acalorado por la época estival, y presionado por las campañas de consumo responsable clásicas del inicio del verano, pensaba si había sido una uena idea subir a aquella pequeña colina en coche, sabiendo que una buena cerveza bien fresquita me iba a esperar, sí o sí, tras aparcar mi vehículo.

La pedí, pero tardé en probarla, y comprobé cómo, de forma inconsciente, mi mente iba jugando con la posibilidad de infringir la ley, con la idea de flirtear con el peligro y dejar que el destino tirase los dados…

Valiente gilipollas. Me descubrí a mí mismo con el cerebro hiperrevolucionado de un adolescente dentro de una persona adulta. La verdad es que aún no sé cómo pasó, pero empiezo a creer que todos vamos guiados como corderos, con poca capacidad de decisión, y en determinados momento nos poseen ciertas informaciones, del mismo modo que al instante siguiente nos pueden dominar sus contrarias. Supongo que es pura teoría sofista…

Quién sabe. Pero recuerdo la cerveza, la única de ese medio día, fría y refrescante, pese haber tardado en probarla.

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