El extraño grafitti

grafitti

En un pequeño callejón de no recuerdo qué ciudad, nos detuvimos a tomar unas tapas. La elección fue sencilla. De hecho no hubo elección. El garito sólo servía cerveza de barril, papas bravas y calamares. No había más. Salvo aquel extraño grafitti en la pared…Las calaveritas no me quitaban pixel de encima, mientras la sombra de la lámpara maravillosa me decía: “El genio está a punto de salir. Piensa tres deseos y te serán concedidos.”.

Para mi sorpresa, el genio salió…Me hizo la consabida pregunta, y ante mí un mundo de dudas apareció como un arisco acantilado…Se precipitaron sobre mí cientos de ideas…¿Tres deseos? Joder…esto no puede ser cierto…¿Debo ser profundo? ¿Egoísta? ¿Desinteresado?

Brevemente retorné a la realidad tras escuchar la pregunta del camarero.

  • ¿Qué van a tomar?

Como anfitrión, me apresuré a contestar:

  • Unas cervezas, una de bravas y una de calamares.

Acto seguido, el hijo de puta del genio respondió:

  • Tus tres deseos han sido concedidos.
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