Absenta y Modigliani

huella

Absolutamente borracho y sin la menor idea de lo que significaba tener un pie en aquella maldita galería, me decidí a robar un cuadro. Mejor dicho. Me decidí a robar un Modigliani. Amedeo Modigliani siempre sacó de mí mis envidias más bajas, mis cobardías más íntimas y mi mediocridad más palpable. Yo sólo era capaz de pintar con los ojos, y veía lo que todos veían. ¿Qué puede ofrecer alguien que no es capaz de ver nada diferente?

Modigliani pagaría mi venganza. Lozalicé la obra. No interesa ahora cuál. Y no interesa porque a mí no me interesó en su momento. No fue el robo de una pieza estudiada, de un deseo de posesión. Fue pura y duramente venganza.El equilibrio lo tenía afectado, ya que había estado bebiendo absenta durante todo el día. Levanté la cabeza, elegí la obra. Me acerqué a ella. La descolgué con auténtico descaro. Salí caminando. Corrijo. Salí tambaleándome, pero con tranquilidad, sin aparentar estar robando aquella preciosidad. Un muchacho me paró a la puerta y sujetándome del brazo, me preguntó. ¿Le puedo preguntar a dónde se dirige con esta obra?

Mi respuesta fue, para lo mal que podía vocalizar en ese momento, brillante y clara.- Por supuesto. Me dirijo a mi casa, a pegarle fuego, no sin antes haber orinado sobre ella. He llegado a plantearme rajarla con un cuchillo jamonero, pero creo que paso. Me mearé sobre ella y luego le pegaré fuego. Y tengo prisa. ¿Tiene más preguntas que hacerme o puedo irme ya?

Parece que la respuesta surgió efecto…El muchacho me soltó el brazo. Yo seguí a mi paso, sin mirar atrás, y escuchando de fondo el tumulto que en la galería se había formado.Lamentablemente, hice lo que advertí, y los bomberos tuvieron que evacuarme de casa…De hecho evacuaron el edificio completo…La policía me detuvo…y así es como terminé con mis huesos en la cárcel por el robo y destrucción de un Amedeo Modigliani y por daños y perjuicios al edificio y sus viviendas…

Si tan sólo lo hubiese colgado en mi salón…Pero ese, nunca fue el objetivo.

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