El 15M bajo mi punto de vista

El titular no puede ser más explícito. Es mi opinión, no la avala nadie, y tampoco es recibida con cordialidad a juzgar por algunos tweets recibidos en mi cuenta @oradormudo, eso sí, siempre dentro de una educación exquisita.

El 15M, la indignación pública, la iniciativa de revueltas, la lucha…todo eso y mucho más, me parece ya no loable, sino necesario. Pero estoy más que harto del espíritu barato de la queja, de la pataleta de quien no lee, del desinformado borrego que sigue, como es tradición en este país, a quien en ese momento enarbola la bandera de la popularidad. Porque seamos sinceros, mucho autodenominado antisistema, no tiene ni la más pajolera idea de qué va el asunto. Qué digo…Ni yo tengo puñetera idea de la complejidad del tema…

Pero en todo este acampar bajo la bandera de la libertad, hay algo que se ha perdido tras la facilidad del gesto del ignorante: señalar. La culpa es del gobierno, de Zapatero, del anterior, del anterior del anterior, de los bancos, del Estado en general, del ladrillo, del Pocero…De todos, MENOS DE UNO MISMO. ¡A la mierda con la autocrítica! ¿Para que voy a buscar mis defectos si puedo señalar de manera ostentosa a los de los demás? ¿A quién le gusta la culpa? A nadie. Es fea y te hace quedar muy mal ante los demás…Y en la foto, no lo olvidemos, hay que quedar guapo.

Durante la crisis inmobiliaria, la foto era con duplex, coche nuevo, viaje de cinco estrellas, y envidia en el vecindario. ¿La culpa? De los demás, claro. No va a ser del gilipollas que se sube al tren y hace que toda la mierda siga creciendo…No…El trabajador no tiene responsabilidades en ese sentido…Qué va…Te dicen que tienes que pagar 1500 euros durante 40 años, y tú firmas. SIn pistola en el pecho.Sin violencia. Firmas porque eres como el listo del timo de la estampita. Ah, claro, que ese timo y es conocido y no caemos, porque somos muy listos. Somos tan listos, que el timo de la estampita nos lo hace un banco, y creemos que le podemos meter el gol. ¿Duros a cuatro pesetas? Vaaaaaaamos…vaaaaamos…

Nos perdió (perdón, yo puedo presumir de no haberla jodido, así que presumo: yo no caí…) la avaricia, el aburguesamiento total, el querer subir de clase social, la propiedad…Les perdió la altanería, el despotismo, el orgullo malentendido, la prepotencia, la posesión, el adelantar al vecino…Les perdió el placer, el poder, el dinero…

Y sí. Puedo presumir de no haberla cagado. Y no por gusto, que tentaciones tuve. ¿Seré yo el tonto del lugar? ¿Seré el único imbécil que no se puede cambiar de piso? Ahí sigo…con mi pisito de 60 metros cuadrados para cuatro personas. Y tan feliz, oiga. Puteadillo por el espacio, pero relajado por dormir tranquilo. Por mí y por mi familia.

Ahora toca señalar. Cuando uno señala es un quejica. Cuando 10 señalan, es un amotinamiento. Cuando milesseñalan, es una revolución contra lo establecido. Aquí los únicos que pueden levantar la voz con autoridad son los chavales jóvenes, que tienen un futuro realmente oscuro. Los jóvenes hasta los 30 van bien puteados. Los de más edad, en mayor o menor medida, hemos sido parte del problema. Unos por avaricia, otros por desidia, otros más por interés…Nos gustó lo bueno. Tampoco es deextrañar…lo bueno gusta al más tonto, y mientras otros disfrutaban de lo mejor, nos conformábamos con lo bueno…Hasta que vimos acceso a lo mejor…y picamos. Y el que no picó, como yo, la cagó por aborregamiento, cosa que yo sí hice, y me volví débil y relajado; y pese a ver que la cosa iba a mal, no hice nada; y perdí el espíritu critico, y la capacidad de incomodarme, porque desde mi sofá, mi plasma y mi 5.1 con subwofer, ver la gran caída era como ver los niños de áfrica por la tele: ni huelen, ni austan ni nada. Me convertí en un mierda insensible.

Y eso sí que lo hice mal. Fui tan listo para unas cosas como tonto para otras. Porque darme cuenta del problema económico, y no caer en él, me cegó, y caí en otros agujeros. Y así todos. Caímos en los 7 pedacos capitales.

Y rememorando una canción antigua que siempre me impactó (no viene al caso cuál), “cuando señalas con un dedo, tienes tres más señalándote a ti”.

Quisiera que todo este ambiente de cambio se materializase en algo real, en un giro en la historia de la explotación de la clase media, en un futuro más luminoso para los chavales, que de verdad, no son los del botellón, sino gente muy potente y muy válida. Lo quisiera porque tengo dos hijos a los que quiero enseñar que en la autocrítica está el verdadero cambio, y no en la queja, ni en el aborregamiento…Quisiera que entendieran que hay que ser capaces de entonar el mea culpa. Y que si la culpa es fea, lo es más ser un traidor y un cínico falso que carga todos los deberes en los demás y se olvida de sus obligaciones. El abuelo de mis criaturas me dice que soy demasiado severo…y claro, me hace dudar…Un padre siempre te hace dudar…Y como en una figura fractal, reproduzco las formas y los contenidos…y yo quiero hacerles dudar a mis hijos. Dudar de todo, porque en la duda está la pregunta, y en la pregunta, la crítica.

En definitiva. Estoy a favor del cambio…es difícil no estarlo, pero si este espíritu de cambio no va avalado por la capacidad de crítitica, por mí se pueden llevar las tiendas de campaña a sus casas y dejar de hacer el primo. Porque luchar sin saber qué errores has cometido tú mismo, es digno del imbécil más aturdido sobre la faz de la tierra.

Dicho queda.

P.D.: Este texto ha sido una vomitada total, y no lo he revisado tras escribirlo. Si hay errores sintácticos, gramaticales, etc…lo lamento. Pero en su contenido, no hay errores de concepto. Es, simple y llanamente, lo que piensa un humilde trabajador, padre, hijo, marido y amigo anónimo.

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